null Impacto de una intervención educativa en atención primaria sobre las conductas de riesgo cancerígeno en familiares de pacientes con cáncer
Reseñas de Investigación
05/12/2009

Mª Luisa López1, José M. Iglesias1,4, Mª Olivo del Valle1; Ángel Comas1,4, José M. Fernández1, Hein de Vries2; Alberto Lana1, Juan B. García1, Santiago López3, Antonio Cueto1 y Grupo FAPACAN5.

1 Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. Facultad de Medicina. Oviedo.
2 Departamento de Educación y Promoción de la Salud. Universidad de Maastricht. Holanda.
3Departamento de Enfermería Comunitaria. Universidad de Cantabria.
4 Medicina Familiar y Comunitaria.
5Grupo FAPACAN
(01/0311) / (FC-02-PC-SPV01-14)

Una intervención educativa protocolizada y basada en el modelo psicosocial A.S.E.(Attitude, Social influence y Autoefficacy) ha logrado reducir significativamente y de forma clínicamente relevante el riesgo conductual de cáncer asociado a 5 de las 6 conductas de prevención primaria, incluidas en el Código Europeo contra el cáncer, en familiares de pacientes con cáncer

Introducción

El cáncer es una de las patologías más prevalentes en los países Occidentales. Asturias tiene una tasa de mortalidad por cáncer superior a la media nacional. Algunas publicaciones relevantes han mostrado que entre 5 y 7 de cada 10 cánceres tienen causas directamente relacionadas con el estilo de vida o el medio ambiente, por lo tanto, son susceptibles de ser modificadas1.

Los Centros de Salud, donde se desarrolla la Atención Primaria de Salud (A.P.S.), son el marco idóneo para aplicar una intervención educativa como la que se pretende.

Objetivos

Evaluar el impacto de una intervención educativa protocolizada, administrada por sanitarios de Atención Primaria de Salud, basada en el modelo psicosocial A.S.E. (Attitude, Social influence y Autoefficacy) y en el modelo de proceso de cambio de Prochaska y DiClemente, y aplicada a una población sensibilizada por la enfermedad , sobre las conductas de riesgo de cáncer susceptibles de prevención primaria según el Código Europeo contra el Cáncer, sobre sus determinantes psicosociales y sobre el estadio de cambio.

Metodología

Se trata de un ensayo controlado randomizado con intención de tratar

Población a estudio

La población de referencia estuvo formada por todos los pacientes entre 15 y 50 años, pertenecientes a los Centros de Salud de: Asturias, en Oviedo (El Cristo, Otero, Paulino Prieto, Ventanielles), Gijón ( Pumarín y Contrueces) y La Felguera; Cantabria (Vargas, Polanco, Santoña, Camargo, Dobra, La Marina) y Pontevedra (O Grove). Otro criterio de inclusión fue que tuvieran un pariente en primer  o segundo grado, o formen pareja estable, con un afectado por el cáncer, vivo o muerto seleccionados de  forma aleatoria. La inclusión en el grupo de intervención (GI) o grupo de control (GC) se hizo asimismo de forma aleatoria.

El GI recibió una intervención educativa protocolizada y el  GC  recibió la atención ordinaria. La intervención educativa fue realizada por el profesional (médico o de enfermería) que atendió al paciente, que fue previamente entrenado para hacerlo, y contó con materiales de apoyo: un folleto compilativo de los consejos, donde se marcaron las conductas de riesgo, y un póster.

Principales variables

Sexo, edad (15 a 50 años), nivel de estudios (primarios, secundarios, universitarios), número de familiares con cáncer, años transcurridos desde el último fallecimiento, número de intervenciones educativas, actitud (-2 a +2), influencia social (-2 a +2), autoeficacia (-2 a +2), riesgo conductual de cáncer ( 0 a 74), número de conductas preventivas practicadas (0 a 6), número de conductas de riesgo practicadas (0 a 6), estadio de cambio promedio (0 a 5).

Se evaluó el riesgo conductual de cáncer en cada sujeto del grupo investigado, siguiendo la estimación porcentual de causalidad que Doll y Peto1 atribuyeron a los factores de riesgo cancerígeno conocidos.

Instrumento de medida: Cuestionario

Para medir las conductas de prevención primaria incluidas en el Código Europeo contra el Cáncer (C.E.C.), su estadio en el proceso de cambio y sus determinantes psicosociales, se utilizó un cuestionario validado con la población de referencia3, elaborado específicamente para esta investigación. El cuestionario se cumplimentó al inicio de la investigación y después de recibir las 4 intervenciones educativas el GI. Finalmente, se compararon las puntuaciones obtenidas por el GI y el GC.

Tamaño muestral

Se incluyeron un total de 3031 pacientes (1541 en GI y 1490 en GC)

Análisis estadístico

Para verificar que la aleatorización se haya realizado correctamente, se estudiaron las diferencias entre el GI y el GC, utilizando los estadísticos t de Student, Chi2 y el análisis de varianza. Se realizó un estudio descriptivo del conjunto de las variables, utilizando los estadísticos propios de la estadística descriptiva: medias, proporciones, razones, percentiles, etc.

Para evaluar el efecto de la intervención sobre los valores medios de las conductas a estudio y sus determinantes, se realizó un análisis bivariante de las diferencias entre el GI y el GC, después de la intervención, utilizando la Chi2 en las variables cualitativas y la t de Student en las cuantitativas. Se hizo un análisis de la varianza, introduciendo como covariable el valor obtenido en el pretest, en las variables en que se hallaron diferencias significativas entre el GI y el GC en la evaluación inicial.

Para estudiar qué determinantes del Modelo A.S.E. y qué otras variables estudiadas se asocian significativamente a la disminución de la variable RCT, al aumento en el número de conductas preventivas practicadas y al progreso en el proceso de cambio, se llevaron a cabo varios análisis multivariantes: mediante regresión múltiple, con la variable RCT como variable dependiente, y mediante regresión logística, con la variable "estadio de cambio" dicotomizada, como variable dependiente.

Resultados

Un total de 3031 pacientes cumplimentaron el cuestionario en el pre-test, mientras que rechazaron participar 169 (5%), mayoritariamente hombres, y alegando falta de tiempo o razones laborales. Al inicio los pacientes fueron randomizados asignándose al GI (n = 1490; 49,1%) y al GC (n = 1541; 50,8%). No se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos.

La media de edad de la muestra fue aproximadamente de 35 años, mayoritariamente mujeres. Solo el 3% era menor de 18 años. La mayoría tenían estudios secundarios; tenían entre 1 y 2 familiares afectados de cáncer y la media de años desde el último fallecimiento era entre 5 y 6 años.

El cuestionario en el post-test fue cumplimentado por 2641 personas: 1336 (50,60%) en el GI y 1305 (49,4%) en el GC. Las pérdidas fueron de 390 personas (12,87%) y no existieron diferencias significativas en las características socio-demográficas e historia familiar de cáncer entre las pérdidas de ambos grupos (p>=0,13 en todas las variables).

El impacto de la intervención educativa sobre los determinantes A.S.E. fue significativo (p<=0,001) para todos los ellos.

El impacto de la intervención sobre los estadios de Prochaska y DiClemente fue mayor en el grupo de intervención que en el grupo control y los mayores descensos se encontraron para las conductas alimentarias, tabáquica, alcohol de riesgo y la exposición al sol por este orden.

Al analizar el impacto de la intervención sobre las conductas de riesgo (tabla I) se observa que el hecho de pertenecer al GI disminuye de forma significativa el riesgo para todas las conductas, a excepción de la conducta protegerse del trabajo, en el que no hay diferencias significativas; lo mismo ocurre cuando se controlan el resto de las variables (tabla II).

 

Tabla I  Efecto aislado de la intervención sobre las conductas de riesgo, controlando las conductas en el pre-test y la pertenencia al grupo de estudio
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tabla II  Efecto aislado de la intervención sobre las conductas de riesgo, controlando todas las demás variables

 

El riesgo conductual total disminuyó en el GI desde 28,42(pre-test) al 23,82 (post-test) (p<0,001); en el GC se produjo un cambio menor.

Se realizaron regresiones logísticas, utilizando como variables dependientes las conductas en el post-test y controlando las variables de persona y la historia familiar de cáncer, con el objetivo de identificar que variables explican la modificación del riesgo, además de la pertenencia al grupo de intervención.

En la tabla III  se incluyen las odds ratio y los intervalos de confianza al 95% de las variables que mejor explican la variabilidad pre-test/post-test en las conductas de riesgo estudiadas. Al inicio del programa las variables que redujeron el riesgo conductual total de forma significativa fueron: pertenecer al grupo de intervención, ser mujer, el tener mayor edad, poseer estudios universitarios y obtener mayor puntuación en la calidad de la intervención; si añadimos los determinantes de la conducta además influyen la mejor actitud y la mayor autoeficacia al inicio del programa.

En la regresión lineal múltiple con la variable dependiente RCT en el post-test, controlando el RCT al inicio, la pertenencia al grupo de estudio y las variables de persona y características del programa de intervención, la contribución de la pertenencia al GI sigue siendo significativa (p<0,001), aportando un coeficiente beta no estandarizado de -3,231, lo que representa una reducción aproximada del 5% del RCT.

 

Tabla III Odds ratio e intervalos de confianza de las variables que mejor explican la variabilidad pre-post en las conductas de riesgo cancerígeno

Discusión

Nosotros encontramos cambios significativos en 5 de las 6 conductas de riesgo y en el Riesgo Conductual Total. Los mayores efectos se encontraron en conductas como la exposición al sol, consumo de alcohol y nutrición, que disminuyó el riesgo entre un 67% y un 30%, respectivamente. El único estudio de intervención comparable que hemos encontrado también muestra efectos sobre 3 conductas de prevención primaria del cáncer4. Prochaska encontró efectos sobre el consumo de tabaco, dieta y exposición solar después de 24 meses de seguimiento en intervenciones sobre pacientes en atención primaria. Los porcentajes obtenidos fueron similares a los nuestros, pero no incluían a familiares de pacientes con cáncer, por lo que los resultados no son totalmente comparables. Esta intervención tenía un gran impacto sobre la exposición solar como encontramos nosotros.

Hemos encontrado reducciones en nuestro GC como otros autores, probablemente debido al efecto educacional que puede tener el hecho de rellenar el cuestionario. Pero el análisis multivariante clarifica el efecto de la intervención educativa.

En nuestro estudio encontramos que la autoeficacia influyó en varias conductas (dieta y exposición solar); en diferentes estudios se mostró también como uno de los mejores predictores de conductas, por esta razón las intervenciones deberán ir encaminadas o remover barreras y proveer herramientas que incrementen la autoeficacia. El RCT disminuyó en el grupo de intervención aproximadamente un 5%, reducción que fue significativa en el análisis de regresión. Otros factores que influyeron fueron características demográficas como le mayor edad, ser mujer y tener estudios universitarios que también fueron encontrados en otros estudios5.

 

Conclusión

Una intervención educativa protocolizada y basada en el modelo psicosocial A.S.E. ha logrado reducir significativamente y de forma clínicamente relevante el riesgo conductual de cáncer asociado a 5 de las 6 conductas de prevención primaria, incluidas en el Código Europeo contra el cáncer, en familiares de pacientes con cáncer.

Palabras clave: cáncer atención primaria conductas de riesgo cancerígeno

Bibliografía

1.- Doll R, Peto R. The causes of cancer: quantitative estimates avoidable risk of cancer in the United States. J Natl Cancer Inst.1981:1191-1308

2.- Boyle P, Autier P, Bartelink H, Baselga J, Boffetta P, Burn J, Burns, et als. European Code Against Cancer and scientific justification: Third version (2003). Annal of Oncology 2003; 14: 973-1005.

3.- Comas A, Cueto A, García Casas J, García E, García M F, López M L, López S, Del Valle O. Actitud hacia la prevención primaria del CÁNCER: Validación de una escala. Oviedo: Publicaciones de la Universidad de Oviedo; 2002.

4.- Prochaska JO, Velicer WF, Redding C et al (2005) Stage-based expert systems to guide a population of primary care patients to quit smoking, eat healthier, prevent skin cancer, and receive regular mammograms. Prev Med 41(2), 406-416.

5.- Brunswick N, Wardle J, Jarvis MJ (2001) Public awareness of warning signs for cancer in Britain. Cancer Causes Control 12(1):33-37

Autores:

Mª Luisa López1, José M. Iglesias1,4, Mª Olivo del Valle1; Ángel Comas1,4, José M. Fernández1, Hein de Vries2; Alberto Lana1, Juan B. García1, Santiago López3, Antonio Cueto1 y Grupo FAPACAN5.

Número: 5 de 2009